sábado, 7 de febrero de 2009
Etiquetas: Recursos - Manuales y Tutoriales, Recursos - Retoque Fotográfico
Durante la edición de vuestras obras, no serán pocas las veces en que os veáis en la necesidad de incluir una imagen. A continuación vamos a repasar una serie de pautas que asegurarán que esas imágenes se reproduzcan correctamente, evitando sorpresas indeseadas. Tendremos que cuidar especialmente tres características fundamentales: Resolución, Color y Formato, por lo que empezaremos definiendo estos conceptos.
A. RESOLUCIÓN
La resolución de una imagen es una medida que sirve para cuantificar su calidad, en cuanto al detalle. Cuando las imágenes pasaron del carrete a nuestros ordenadores, tuvieron que ser digitalizadas, es decir, descompuestas en un sinfín de puntos cuadrados, cada uno de un color. Para entenderlo mejor, pensad en un antiguo mosaico romano. La imagen se compone de diminutos azulejos, que, cogidos por separado, sólo tienen un color, pero que al combinarse dan lugar a la figura.
Siguiendo con el símil del mosaico, es fácil darse cuenta de que cuanto menores sean los azulejos mayor detalle tendrá el dibujo resultante. De igual forma, una imagen digitalizada tendrá mayor calidad cuanto más pequeño sea el punto. Por eso, se suele medir la resolución en Puntos Por Pulgada (ppp), es decir en la cantidad de puntos lineales que hay en una pulgada de la imagen.
B. COLOR
Todos sabemos perfectamente lo que es el color, sin embargo, habremos visto que existen distintas forma de representarlo en las imágenes digitalizadas. Sin entrar en más profundidades, hablaremos de dos de los Modos de Color más habituales:
1. RGB o RVA
El modo RGB mide el color por sus componentes lumínicos en Rojo (Red), Verde (Green) y Azul (Blue). Si tuviésemos tres linternas de esos colores, superponiéndolos sobre una pared con distintas intensidades podríamos crear toda una gama completa de color, desde el negro (todas apagadas), hasta el blanco (los tres colores superpuestos al 100% de su fuerza ).
Si queremos realizar retoques fotográficos complejos, efectos, filtros, deformaciones, etc…, puede ser recomendable utilizar este modo de color, ya que es el que mejor resultado en pantalla nos dará y es, además, compatible con todos los filtros de los programas de retoque fotográfico más usuales del mercado.
Sin embargo, CUIDADO CON EL MODO RGB, ya que suele permitir colores en pantalla, muy brillantes e incluso fosforescentes, que no podréis luego imprimir. Por eso, para imprimir una imagen lo ideal sería pasarla primero a CMYK, para ver cómo quedará realmente sobre el papel.
2. CMYK o CMAN
El modo CMYK mide el color por sus componentes en tintas Cyan, Magenta, Amarillo y Negro (en realidad el negro no sería necesario, pero se utiliza para reforzar el color y mejorar la impresión). En este caso, si tuviésemos cuatro rotuladores con los colores mencionados, podríamos crear toda una gama completa de color, desde el negro (todas las tintas juntas al 100% de su fuerza) hasta el blanco (ausencia de tinta).
El Espacio de Color es una manera de denominar a la gama completa de colores que se pueden conseguir con un determinado modo de color. En el caso del modo CMYK, su espacio de color es menor al del RGB, por lo que hay colores que no podremos conseguir reproducir correctamente con tintas CMYK, tal y como os mencionamos al hablar del modo RGB. Sé que algunos estaréis pensado que habéis visto propagandas e incluso libros con colores fosforescentes o metálicos. Es cierto, pero la impresión se realiza con lo que se llama colores directos (colores hechos químicamente, sin ser combinación de los colores primarios), y este tipo de impresión es imposible en las máquinas de impresión digital que suele utilizar la impresión bajo demanda.
3. FORMATO
Para guardar una imagen digitalizada en nuestro disco duro, es necesario codificarla para reducir el tamaño que ocupará (en MB). Por eso se pueden utilizar distintos formatos. Los más habituales son:
- JPG. Es el utilizado por la mayoría de cámaras fotográficas y reduce el tamaño perdiendo calidad de la imagen (la mayoría de programas nos dejarán escoger la calidad y ajustarán en consecuencia la compresión). Su desventaja es la menor calidad y su ventaja su tamaño mucho más reducido.
- TIFF. Comprime la imagen con algoritmos matemáticos sin requerir pérdida de calidad. Su ventaja la calidad, su desventaja un tamaño mayor.
- EPS. Utiliza una codificación postcript cuya ventaja es la compatibilidad con múltiples plataformas. El EPS con compresión JPG, viene a ser una mezcla del EPS estándar y el JPG, aunando compatibilidad y compresión.
Existen otros formatos de imagen pero no suelen ser adecuados para la impresión, que esvlo que a nosotros nos interesa.
Una vez definidos estos conceptos, ha llegado el momento de daros las pautas a seguir para asegurar la correcta reproducción de nuestras imágenes
A) IMÁGENES EN COLOR
Como os hemos dicho es recomendable realizar los filtros y efectos utilizando el modo RGB y posteriormente pasar la imagen a CMYK para ajustar el color. Aunque sólo la experiencia os hará conocer como retocar correctamente el color de una imagen, os daré unos consejos que os asegurarán una buena calidad general.
RESOLUCIÓN:
Para una correcta impresión trabajad a 300 ppp.
COLOR:
- Negros: En las zonas negras o más oscuras de las imágenes aseguraos de que el valor del negro está entre el 85 y el 90% y el resto de colores alrededor del 65%.
- Blancos: A menos que se trate de una fotografía en la que los blancos estén muy definidos y contrastados, es mejor dejar un pequeño porcentaje de color, para evitar un feo efecto de calvas en las imágenes. Normalmente es aconsejable dejar el negro pelado (0%) y poner el Cyan con un pequeño porcentaje (4%) seguido del amarillo (3%) y el magenta (2%) (Esto es sólo aproximado).
- Tonos Neutros: En general, si queréis que una zona tenga un tono neutro (gris) dejad el negro muy por debajo del resto de tintas y el cyan un poco más alto que el amarillo y el magenta, aunque con valores muy similares.
FORMATO:
Los formatos más recomendables son el JPG, el TIF y el EPS con compresión JPG, ajustando siempre la compresión a alta calidad o calidad máxima. El JPG en CMYK puede dar problemas de reproducción.
B) IMÁGENES EN BLANCO Y NEGRO
Estas imágenes estarán en modo de color Escala de Grises, es decir que toda la imagen se representa por una gradación del negro.
RESOLUCIÓN:
Si se trata de imágenes fotográficas trabajad a 300 ppp, igual que en las imágenes en color. Si, por el contrario, estáis trabajando con un logotipo, una firma, etc…, con mucho detalle, puede ser adecuado subir la resolución a valores entre 400 ppp y 600 ppp.
COLOR:
En las imágenes en blanco y negro procurad dejar los tonos más oscuros cercanos al 90 o 100 % de negro y los tonos más claros alrededor del 3%. Sólo en el caso de querer que alguna zona se pierda con el blanco del papel (por ejemplo en una firma), debéis pelad el blanco llevándolo al 0%.
FORMATO:
Es especialmente adecuado el TIF, aunque pueden utilizarse también los mismos formatos que para las imágenes en color.
Con esto, vuestras imágenes tendrán una buena calidad de reproducción, aunque debéis comprender que nunca será idéntica a la que veis en vuestro monitor. El monitor sirve para darse una idea general, pero nunca es fiable como prueba de la calidad de reproducción (en pantalla una imagen se ve perfecta a 72 ppp, en papel necesita 300 ppp).



